Ahora, todo es tan fácil y sofisticado: podemos comunicar nuestras palabras casi en el mismo momento en que se nos cruzan por la cabeza.
Lo que asombra, lo que llama la atención, es que aun así de hipercomunicados, aun cuando las palabras van y vienen con inmediatez y eficiencia, el mundo no parece funcionar entendiéndose mejor, escuchándose, conectándose, comprendiéndose; vienen y van las palabras, pero no parecen llegar, realmente.
Ahí siguen los dos amigos, frente a frente, cada uno hablando por su celular, los dos hipercomunicados, como nosotros, como el mundo entero, fanáticos de los canales de comunicación, y tal vez sin tener mucho para decirnos."
(La Nación / Nota de Opinión de Mex Urtizberea / 14.6.2009)

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